|
|
|
|
Mira este frío metal, observa cómo su vil e implacable empuñadura se calienta poco a poco, tornando roja cual pétalo de rosa se tratara. Espada defensiva, hacedora de mil entuertos, luchando mano a mano con esta humilde servidora por muchas lunas, y ahora... ¿qué va a ser de mi ahora que te rindes ante la sublevación de mis sentimientos? Bien sabes que siempre he caído en la trampa, y es por eso que ante cada una de mis heridas tu semblante se ha endurecido aún más, manteniendo las distancias entre tu hoja y los indignos malhechores de la hipocresía, ¿pero por qué ahora no puedes con esto? Quizás este infortunio va a ser devastador, mi corazón no resistirá un nuevo ataque, y lo sabes...
|