Mira este frío metal, observa cómo su vil e implacable empuñadura se calienta poco a poco, tornando roja cual pétalo de rosa se tratara. Espada defensiva, hacedora de mil entuertos, luchando mano a mano con esta humilde servidora por muchas lunas, y ahora... ¿qué va a ser de mi ahora que te rindes ante la sublevación de mis sentimientos? Bien sabes que siempre he caído en la trampa, y es por eso que ante cada una de mis heridas tu semblante se ha endurecido aún más, manteniendo las distancias entre tu hoja y los indignos malhechores de la hipocresía, ¿pero por qué ahora no puedes con esto? Quizás este infortunio va a ser devastador, mi corazón no resistirá un nuevo ataque, y lo sabes...

Tu hoja se va derritiendo progresivamente, cayendo al suelo como si mi sangre emanara por una de mis cicatrices, y me niego a pensar que te marchas porque ya no eres útil, porque si ya ha ocurrido otras veces, ahora no va a ser distinto. Además, esta vez la tentación es más arrolladora, el espejismo es más real... por eso sé que la caída será más fuerte, y el dolor más agudo. Te necesito acorazando mi corazón, pero en esta ocasión te alejas de tu fiel amiga.

           Ya sólo puedo ver un trozo amorfo de metal, aún teñido por mis lágrimas, gotas que reflejan mi miedo. ¿Acaso ya eres inservible y por fin hay justicia o esta vez yaceré por siempre bajo la tormenta?


-- FIN --

VOLVER A TUS RELATOS
|Luthien|