Hace poco hubo una gran batalla, en la cual perdí muchas cosas, en la cual perdí a mi mejor amigo, a mi compañero de batalla. Nuestros destinos se tuvieron que enfrentar, nosotros no queríamos, pero fue algo tan repentino que no hubo otra opción. Es posible que él se hubiese salvado, pero prefirió dar su vida a cambio antes que tener que ver todo un mundo destrozado. Es posible que yo aún no me haya echo a la idea de que ya jamás lo volveré a ver ni a escuchar, ya no libraremos más batallas juntos.

Nos conocimos en una batalla, y también nos despedimos para no volver a vernos nunca más, porque yo no creo que me lo vuelva a encontrar en esta o en otra vida, es tan triste que no lo quiero ni pensar.

Cuando él murió yo dejé de creer en mi dios, porque se lo había llevado, él era lo único que yo tenía, y se lo llevó. Pero ahora me toca aguantar ese peso y pensar en él como un simple recuerdo, ya que nunca lo volveré a ver.

En este mundo sólo hay sufrimiento, es lo que me dijo antes de morir, y también dijo algo más, dijo que fue sin querer. ¿Qué es lo que fue sin querer? Ya se que él no quería morir, pero eso es algo que jamás entenderé, fue sin querer, me dijo. Lo mío si que fue sin querer, pero es mejor no recordarlo, porque es inútil recordar algo que ya no existe para él, pero sí para mi, porque él sí que existe para mi, existe en mi recuerdo, y ya no lo olvidaré, porque olvidarle a él sería como olvidarme de mi vida, porque él era mi vida, porque él murió sin saber lo que yo sentía.


Ya sé el significado de esas palabras, fue sin querer, fue sin querer que tú tuvieses que morir, fue sin querer que nos tuviésemos que enfrentar, fue sin querer que tú tuvieses que morir en mis brazos con mi espada clavada en tu pecho, fue sin querer que por amor tú tuvieses que morir y también fue sin querer que por amor ahora yo me quiera morir. Porque fue sin querer que yo también te amase y no te lo pudiese decir.

Erinea 2-12-2003

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