
De mi belleza interior estoy
enamorada
hasta el punto de que otro amor
mis ansias no pueda despertar,
mirándome en el espejo
mi hermosura contemplo
mis ojos y mi mente,
y nada observo nuevo o viejo
que pueda privarme de esta alegría,
y yo que me enciendo,
cada vez que fijo en ella mi mirada
me doy toda, me entrego toda,
y si alguna vez, me libro de tus redes,
amor, nunca imagino,
que me pueda sumir en otra trampa.
Siendo muy joven me alisté en tu guerra,
suponiéndola paz y al suelo tiré todas mis armas,
como hace el que se fía.
Mas tú, cruel tirano, viniste a mi con tus armas
en alto, y me apresaste,
pusiste gruesas cadenas, para amarrar hasta mis ideas,
así me encadenaste a ti muchos años.
Amor, has nacido para eso, dame muerte y yo,
con lágrimas y penas amargas,
presa estoy y sufro en tus mazmorras,
tan cruel sojuzgamiento,
para conmoverle, los llantos y suspiros,
de poco valen.
Autora: Lydia

© Brisa Diseños. Copyright, Marzo 2003
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|