Imagen del Personaje - Bosque de MingShu
Terlo
RAZA: Humano

SEXO: Masculino

OFICIO: Capitán de navío

No hará falta decir mi nombre, pues sólo cuento esta historia. Tras dos semanas de viaje en alta mar nos sorprendió la tempestad. A nuestro disfavor el viento azotaba las velas... nuestro pesado galeón ya demasiado antiguo lentamente se mecía hacia su final. No sé si fue Dios o el destino... pero lo vimos... de la nada surgió una sombra que se hizo navío... surcaba el agua como si estuviese en calma. Sus tres mástiles, altos como el cielo, ondeaban a todo trapo cuando estuvimos a punto de embestirles y llevarles al mismo destino del fondo del mar. De esa sombra surgieron cual brazos de un calamar diez... veinte... casi cien cuerdas que amarraron mi nave. Con presteza el fantasma viró a sotavento y en contra de la tempestad fui llevado fuera de ella. La bruma de la mañana dejaba al sol salir a regañadientes cuando las cuerdas empezaban a caer al agua... a salvo y casi sin respiración pude verla... la bandera... esa no se olvida nunca... no estoy loco, la vi ondear al viento... esa insignia...

Durante casi trescientos años se ha hablado de esa leyenda, ahora sé que es cierta. El maestro de navegantes; el que usa el agua para volar. En los cuentos de los viejos marineros que yacen en tierra siempre aparece esa nave, nadie conoce su procedencia ni su nación; pero sí el color... el negro color de la muerte en su bandera... y esa rara insignia... un circulo atravesado por una línea vertical. Se le ha llamado de mil formas y aun más hay por descubrir... pero en su proa se aprecia la verdad: "La montura del mar" y en verdad así es; surca el agua igual que un caballo cabalga en la pradera.

TerloEstuvimos quizá dos horas al pairo haciendo reparaciones con una leve brisa, y la observé detenidamente. Sus mástiles eran ahora la mitad que antes... la nave, baja de líneas, desplegó el velamen para remolcarnos en plena tormenta... eso es un suicidio... ¿qué loco mandaba tal artefacto? Un bote le trajo. De aspecto joven... una sonrisa atenta hacia todos. Un barril de agua potable y una botella de vino. Una espada vieja y casi rota por el tiempo. Unos brazos fuertes. A pesar de su amabilidad nadie se atrevía a dirigirle la palabra.

Los viejos hablan de la crueldad del fantasma... dicen que no lleva cañones para aligerar su peso... y que se defiende arrancando los mástiles de los navíos que osan atacarle. Aseguran que nadie ha podido rozar siquiera el casco con un cañón. Afirman que nadie ha sobrevivido a uno de sus ataques. Nada más lejos de la verdad. El capitán Terlo Sahns es el último de una estirpe de marinos que mandan en esa nave. Sin nación en la que guarecerse se protege en el mar; excelente marino y excelente maestro, pues recluta en los puertos a los que arriva... siempre muchachos, sin formación alguna... plásticos para aprender el arte de la navegación; algo que parece que este ser ha dominado.

Surcan los mares sin intención alguna... sólo por la satisfacción de hacerlo... no atacan sin provocación y ayudan cuando pueden. Se jactan de reírse del mar en su barco... pues no ha habido tormenta que les sorprenda. Orgullosos ondean su insignia en su negra bandera... prohibida en el viejo mundo por considerarlos piratas.

Sólo el mar tiene la respuesta a su destino...

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