Arcano
RAZA: Humano
SEXO: Masculino OFICIO: Druída y Consejero del Bosque Soy
Arcano, hijo de los esclavos Zolan y Geburea, y esclavo en mis orígenes
por lo tanto. Apenas si recuerdo el rostro de mis padres, pues fui separado
a muy corta edad de ellos y al poco estos murieron en un naufragio cuando
viajaban hacia un reino africano.
Mi dueño, el insípido Señor Toscanni, comerciante romano afincado en la Hispania, me vendió al Inquisidor Bartolomé. Y ese, os lo juró por mi honor, fue el mejor negocio de mi vida. En la casa del Inquisidor conocí a Zaudín, un anciano musulmán, copista por oficio. Fray Bartolomé le impuso por penitencia para "redimirse": copiar Biblias. Yo, que pronto demostré las dotes para el dibujo, fui nombrado su ayudante para esta tarea. No fui un joven más dotado que otros, ni tampoco un elegido; pero supe aprovechar el conocimiento que aquel venerable anciano me destilaba en nuestras largas jornadas de trabajo. Me mostró los libros que debía simplemente leer, los que debía estudiar, los que debía amar y aquellos otros que debía "tragar". Me enseñó el mapa del mundo y los lugares dónde podría ir y las personalidades a las que debía interrogar si anhelaba más conocimiento. Tuve una infancia rutinaria, alejado de los juegos de los niños, siempre rodeado de libros y extraños pergaminos y acompañado por los cuentos y enseñanzas del viejo musulmán. Zaudín ha sido para mí lo más parecido a un padre que he tenido en mi vida. Bendito seas, Zaudín. A su muerte me legó un cofre con tres talismanes, un pliego con instrucciones y dádivas al Único Dios y... ¡Oro, plata y oricalco! Nunca entendí porque vivió en la pobreza y como esclavo teniendo en su poder aquella fortuna, ni por qué me lo legó todo a mi... ¿Acaso siempre me había esperado? El hecho es que compré mi libertad y partí de la Hispania en busca de... luego lo comprendí: mi mismo. Que quedé fascinado y deslumbrado por la Sabiduría y el Conocimiento tan grande que hallé en África, todo el Oriente y en recónditas regiones de Europa, es cierto: la Cábala, la Alquimia, la Astrología, la Magia, las Mancias, la Poesía, la Música... La bebí de amigos sufíes, derviches, gnósticos, rosacruces, masones, cátaros, templarios, budistas, hinduistas... Y comprendí que todas las Religiones son como perlas engarzadas en el hilo de oro de la Divinidad. Todo lo empleé para conseguir el Recto Pensar, el Recto Sentir y el Recto Obrar... ... Pero no hubo nada tan bello ni tan mágico en mi vida como el conocer a NeferSet, la más hermosa vestal de Alejandría. Ella me enseñó que en el Camino Amatorio se encierran las claves de toda Virtud, Redención y Liberación. Y desde que nos unimos y hasta su muerte, ella fue mi amiga, mi amante, mi confidente y mi Maestra. Me dio un único hijo varón, el joven Mardokeus, cuyo nombre encierra una clave críptica, pero ésta, es otra historia.... En todo mi peregrinar por el sendero de la inquietud y la búsqueda fui miembro de algunas Logias y Escuelas en las que pude adquirir y compartir el Conocimiento: la Gnosis. Pero como dice "Eclesiastés": "Vanidad, vanidad... todo es vanidad..." y lo abandoné todo, porque ya no era agradable a mi espíritu. Guiado por vientos favorables llegué al noble y hermoso Bosque de las Hadas en donde rige Señora, el Destino quiera que por mucho tiempo, la bella Hada MingShu, a quien aprecio como una hija y tengo por aplicada discípula. A ella regalé el sagrado Unicornio llamado UNIX, aunque siempre es un tanto presuntuoso decir que uno "regala" un Unicornio, porque estos seres de Luz se poseen plenamente a sí mismos y están más allá de nuestro alcance. En este encantador paraje del Bosque suelo oficiar las bodas, nacimientos y otras consagraciones para gracia de Natura. Ahora que he vivido mi tiempo he venido para cumplir mi último destino. Sólo entonces, quizás, mi vida... habrá tenido sentido. |